—¿A dónde vas? le preguntó con una sonrisa que descubria una boca negra i oscura.

—En busca del Patriotismo, respondió con severidad don Guillermo.

—¿Para qué? ¿Con qué fin?

—Porque esa virtud nos traerá la luz de la Justicia i el poder de la Democracia, que hacen triunfar la verdad i matan la mentira!

—¡Marchad! dijo ella i se estinguió repentinamente la llama del haz de pajas, despidiendo humo renegrido i hediondo.

—¿Cuál es el camino? preguntó el viajero.

—El de la derecha...

—¿I por qué no el de la izquierda?

—El que queráis, dijo la bella, i dió vuelta las espaldas, ocultando con el manto su pierna coja.

Pero el ingles miró con vista fija i cierta, i distinguió bien que el camino del centro estaba iluminado, miéntras que los otros eran oscuros, diferencia que ántes no habia notado, porque su vista vacilaba i la llama del haz de pajas la estraviaba. Entónces tomó con denuedo la senda iluminada, miéntras que la Mentira se perdia en las sinuosidades lóbregas del camino de la derecha, i se oia el gárrulo sonido que hacia al andar con sus vestidos.