—¡Estás mas loca que nunca! Te haré encerrar otra vez, en el acto, hasta que te vuelva la razon...

—¡Oh! Nó; ahora no. Soi la prometida de un hombre jeneroso, que me salvará, i ¡a quien tú no podrás asesinar!...

—¡Loca! ¡Necia! ¡Ese hombre sabrá tu historia repugnante i te abandonará!

—Ya sabe mi historia desgraciada, no repugnante, i a pesar de eso me toma por esposa i me salvo de tí...

—¿Quién se la ha referido, dí, habla?...

—Solo un infame puede imajinar que una mujer desgraciada sea capaz de engañar al hombre noble que se compadece de ella i que liga a ella su suerte. ¿Te imajinas que yo callaria i no revelara mi pasado al amigo jeneroso que me ofrece su mano? ¿Crees que yo le haya mentido amores, o le haya ocultado la verdad? Le he abierto mi corazon, le he presentado mi pasado. ¡Todo lo sabe, ménos, sí, te lo juro, ménos tu crímen!...

—¡Ah! ¡Respiro! Has obrado como quien eres, como la hermana de un hombre como yo...

—Si hubiera obrado como tu hermana, habria mentido, habria engañado, habria traicionado, habria...

—Calla, Pepa. Tu odio a mí te pierde. Esa es tu locura. Sé racional por tu propio interes. Vamos a separarnos. El dia de tu matrimonio será para mí el principio de mi descanso. No volvamos a hablar. ¡Por nuestra santa madre, te pido que me olvides!...