El dia de nuestro enlace volví a hablarle, a decirle la verdad, porque aun era tiempo de que desistiese de tomarme por esposa. El se reia con aquella injenuidad que le hacia tan amable. Me dijo que le bastaba que yo le tomase como libertador, aunque no lo amara, que su oficio era libertar, i que en esta vez lo ejercia conmigo porque me amaba. Si soi capaz de libertar a los que no conozco, me agregó, ¿con cuánta mas razon no me sacrificaria por libertar a la mujer que amo i a quien elijo por compañera de mi vida? Pepa, tranquilizaos, ¡me vais a deber amor i libertad!
Así fué. Cumplió como caballero. Pero como el cielo no me ahorró dolores, tambien me arrebató a mi libertador...
IX.
¡Oh, qué sublime! ¡Todo está iluminado por la luz de la borrasca!
Son las dos de la mañana. Es imposible dejar de contemplar este espectáculo, por mas que el doctor me ordene dormir en paz toda la noche, sin levantarme.
La tempestad asusta. A mí me deleita. Una luz verdosa, pero vivamente ajitada, intermitente, fosfórica ilumina todo el horizonte. Es un relámpago perpetuo. El trueno no acaba, redobla en todos los ámbitos, i solo es sobrepujado por el estampido de los rayos que caen acá, allá, mas léjos, en todas direcciones, describiendo violentos ángulos con su fuego, i bordando las nubes con cintas i culebrillas rojas i azuladas. Es un solo trueno, un solo relámpago, pero los rayos i centellas son a millares.
El mar ajita sus olas, que parecen de fuego i de esmeralda. Es una esmeralda en combustion, que se liquida i hierve. Sus resplandores dibujan la ribera, e inundan los edificios i los árboles, que parecen fantasmas que danzan i se ajitan convulsivamente.
La lluvia es un torrente que se desploma. ¿Por qué no hunde este asilo i la ciudad misma bajo su peso? ¡Cómo reiria el Gigante! ¡Ese Gigante recostado sobre la sierra que circunda la bahía! ¿Estará en este momento siempre tendido, siempre dormido? ¿No se ajitan, ni se desplegan su enorme nariz i su puntiaguda barba con una risa atroz?
¡No, ya el cielo se apaga, el trueno se retira, la tempestad corre, i solo deja en pos el torrente que se desprende de las nubes!