[11] Esto era lo que sucedia en Chile a la época en que se escribia esta pájina, i es lo que sirve de tema a la alegoria del cuento.

[12] Este era el lema de la política de entónces.

[13] Se ha procurado condensar en estos apotegmas terribles toda la filosofía política del partido conservador. Filosofia que se revelaba no en las palabras, sino en los hechos de los pelucones, principalmente en los del gobierno absolutista de la época.

[14] Alude a la reforma del escudo de armas de la República de Chile, que hizo el partido pelucon.

[15] El gobierno triunfante en aquel tiempo exijia de sus enemigos vencidos que implorasen perdon desde el destierro para volver a la patria.

[16] Se refiere a los hechos de la época en que apareció el cuento, no solo en lo de la policía, sino tambien en los demas puntos que tocan estas digresiones.

[17] No se hizo así con este cuento, que se publicó por primera vez en la Semana. Se le dejó pasar en silencio. No se escribió ni se habló de él, i se le condenó al aislamiento, como a un apestado.

[18] Esta ironia espresa en compendio las ideas que entónces predominaban contra los escritores independientes.

[19] En este cuadro se representa una escena de las que suelen suceder entre el bajo pueblo i la policía, i en ella se hacen notar dos hechos de la época que el cuento describe, los cuales por su singularidad no se han repetido despues. Es el primero la devocion al gobierno absoluto de los comerciantes ingleses, residentes en el pais, los cuales habian hecho causa comun con el partido dominante, hasta el estremo de contarse algunos de ellos que se habian constituido en jefes del partido en Valparaiso, i se entendian como tales con los gobernantes. Esta intervencion de los ingleses se hizo notar en muchos sucesos graves, i aun de carácter oficial, los cuales no se han escapado a la historia; i era corriente en la vida ordinaria. Por ejemplo, cuando llegó a Valparaiso la noticia de que el intendente de Copiapó habia hecho azotar por mano del verdugo a varios ciudadanos que habia encarcelado por venganzas personales, el pueblo estaba consternado, i los ingleses llenaban el salon de la Bolsa, aplaudiendo el atentado, i condenando a los liberales. El autor de este libro estaba allí, i escandalizado por la insolencia, sacó su cartera para anotar el hecho. Un viejo residente ingles se le acercó preguntándole qué escribia.—«Anoto, le respondió, los nombres de los ingleses que tanto celebran la brutalidad del intendente, para tratarlos como merecen el dia en que triunfemos los liberales.» Este dicho se divulgó; los ingleses callaron i principiaron a despejar a toda prisa.

El segundo hecho es el de los garitos que entónces mantenia la policía para enganchar soldados i protejer a sus espías, que eran los que obtenian la ganancia.