—En el pais de Espelunco,[8] replicó el escribano con alguna solemnidad, voz que se deriva de la latina Spelunca, que significa Cueva. Aquí se usa mucho el latin, pues para ser buen Espelunco, es necesario siquiera poder leer los salmos del santo rei profeta i asistir a maitines.

—¡Cómo! ¿Se usan tambien esas cosas por acá?

—Sí, señor, todo lo que va en derrota por allá arriba tiene aquí su refujio, principalmente la relijion.

—¡Hum! I dígame usted, ¿qué papel hace aquí ese chibato que me ha atacado a mí esta noche, i qué son esa multitud de cabrones que habia en estas murallas cuando usted entró?

—Ese chibato es el diablo, i los que se asomaban por aquí son sus ayudantes, que jeneralmente sirven de público en este tribunal para preparar el ánimo de los neófitos.

—¿Cómo se comprende esa asistencia de los demonios con las cosas relijiosas de que usted me habla?

—¡Oh! Eso es mui fácil de comprender. Como aquí se sirve a Dios, trabajando para que triunfe el espíritu antiguo tan atacado por la revolucion, es sin duda lícito poner en juego al diablo i todas las cosas, porque todo depende en este mundo i el otro de Dios. Fuera de que el diablo no hace aquí nada que no sea bueno: su oficio es reclutar jente, como le ha reclutado a usted, i luego abatirles la soberbia para que se rindan por el terror. Hai muchos dóciles como yo, que al instante nos allanamos a servir la causa. Hai otros mas renitentes, porque no han nacido con vocacion para ser Espeluncos: a esos se les somete al procedimiento de imbuncharlos, lo mismo que a los chicos que se pescan, a los cuales se les hace imbunches para contar despues con mas seguridad con sus servicios.

—Tenga usted la bondad de esplicarme ese procedimiento i su objeto.

Imbunchar se llama coserle al paciente con hilo fuerte i buena aguja todos los agujeros, salidas i entradas de su cuerpo, teniéndole así cierto tiempo de noviciado, privado de los cuatro sentidos mas peligrosos, que son ver, oir, oler i gustar, hasta que, olvidado del uso de esos sentidos, se le puede imprimir el carácter e inclinaciones de un buen Espelunco.[9] El tacto esterno se les deja libre, porque hai una tradicion entre los Jenios de la colonia, segun la cual no podrá desencantar a la libertad del encanto en que ellos la tienen, sino el hombre que sea capaz de vencer sin fuego ni hierro i solo con el empleo de sus fuerzas corporales a cuatro monstruos que la guardan. Por aquí verá usted que no hai peligro en dejar a los neófitos el uso de sus manos, brazos i piernas.....