Hicieron bien: las calles estaban atestadas de brujos que acechaban i que se aprontaba listos para lanzarse sobre la primera pareja que hubieran husmeado. La policía de aquel lugar estaba montada a la francesa, es decir, no porque anduviese a caballo, que eso habria sido a la chilena, sino porque sus ajentes eran invisibles: no gastaban uniforme, ni porte ni armas militares, ni pitaban, ni gritaban, ni miraban a lo turnio por las calles; sino que eran mansos i vestían i andaban como todos i entre todos.

Don Guillermo apresuró su paso, i en pocos minutos llegó al lugar de la cita, que estaba fuera de la ciudad.

Entretanto la poblacion estaba como si le hubieran tocado arrebato: todos corrian, pero a esconderse, porque uno de los jefes de los brujos, estimulado por su propio miedo, i no por el de nadie, habia desplegado una enerjía estraordinaria para perseguir i aprehender a todos los vivientes, como suelen hacer los cazadores de jilgueros, que por tomar uno de uña blanca, arrastran con todos los que se acercan a la trampa. I en efecto que el tal jefe hacia mui bien, porque solamente con un arrastre semejante podia alcanzar a cojer algo de lo que deseaba. Así lo comprendieron las estranjeros de Espelunco, que no los nacionales, siempre tardíos e injustos para apreciar el mérito de sus compatricios, pues aquellos con esa imparcialidad que es natural en todos los traficantes, votaron una accion de gracias en favor del distinguido jefe, haciéndose los ecos de la poblacion entera. Eso se llama hacer justicia a tiempo. Un soberano premia con decoraciones i títulos a sus beneméritos servidores: así el pueblo debe premiar a los que se han distinguido en su servicio, aunque sea apaleándolo, decian los estranjeros con ese aplomo que Dios les ha dado. Pero no fué esto todo: los autores de tan bello pensamiento tuvieron ademas la habilidad de asociar a su manifestacion a los mismos que habian sufrido en aquella batida del jefe, o a los que la habian reprobado, lo cual no era difícil de lograr en aquel pais, que como inculto que era, abundaba en imbéciles, pues tales bichos tienen de comun con el poleo, eso de multiplicarse en las tierras incultas hasta el estremo de infestarlas.[22] Contra la imbecilidad no hai mas remedio que la cultura: la imbecilidad es el verdadero pecado orijinal de la humanidad, la fuente de todos los vicios i errores, de todas las faltas i crímenes, pues que todo eso tiene su asiento en la flaqueza de espíritu, que es el patrimonio comun del hombre, i que no se corrije sino a fuerza de educacion i de cultivo.

La noche estaba fria, pues aunque primavera en aquel pais, era ya una de esas altas horas en que la tierra comienza a despedir vapores húmedos que destemplan la atmósfera, i afectan el sistema nervioso de los que no están recojidos en su cama. Don Guillermo se sentia enteramente crispado por un calofrio mortal, i trató de guarecerse en el alfeizar de una enorme puerta que vislumbró cerca. Pero allí seguia tiritando, a pesar de que estaba resguardado; i entónces comenzó a comprender que su calofrio partia del corazon. En efecto Lucero tardaba mucho ya para que su enamorado no estuviera rodeado de temores i aprehensiones, que le hacian afluir a borbollones la sangre al corazon, helándole las estremidades i la superficie.

¿Qué hacer? pensaba el ingles: si voi a buscarla, me espongo a que ella venga, i no encontrándome en el sitio, se alarme i vuelva al pueblo en busca mia. Todo parece ya en silencio. ¿Habrá terminado la San Bartolomé que los brujos han representado esta noche? ¡Ah! ¡Qué va a ser de mí si pierdo a mi Lucero! Esa mujer es el complemento de mi ser: su corazon es parte de mi corazon, su intelijencia es la luz de mi intelijencia, su vida es mi vida. No, con esa mujer no se cumplirá jamas en mí aquella eterna lei que hace que el corazon aborrezca hoi lo que ayer deseaba con fervor. Esa lei se ha hecho para el curso ordinario de la vida humana, i en esa lei está el principio de actividad que lleva al hombre siempre tras de lo mejor, en pos de la perfeccion. Pero cuando uno ha encontrado esa perfeccion i la siente en todo su ser, el corazon late satisfecho i no se cansa ni sacia jamas con la felicidad.

I tenia razon de sobra Mr. Livingston, porque hai ocasiones, aunque raras, en que dos seres se complementan como un tornillo con su tuerca; de modo que si llegan a encontrarse i a concertarse, quedan como en su centro, como queda el tornillo cuando se le ajusta la tuerca, i el corazon deja de volar tras de las ilusiones que lo arrebatan, cuando todavía no ha encontrado otro corazon que lo complete.

Esa era su situacion respecto de Lucero, i he allí la razon por qué tiritaba con solo la aprehension de perder a su hechicera.

En estos i en otros pensamientos converjentes al quicio sobre que rodaban todas las ideas de nuestro ingles, fueron pasándose las horas, hasta que los primeros albores de la mañana comenzaron a desprenderse de las montañas i a inundar el valle. Los pajarillos, desperezándose i sacudiendo su plumaje, lanzaban las primeras notas del armonioso concierto con que saludaban el alba. La brisa embalsamada ajitaba los follajes; i las flores, como sensibles a su aliento, se elevaban para alcanzarla, sacudiendo las gotas de aljófar que durante la noche habian inclinado sus corolas hácia el suelo. Ruidos indefinibles se alzaban por todas partes, porque la naturaleza toda comenzaba a despertar.

Don Guillermo estaba arrobado, porque esas grandes escenas de la naturaleza tienen el poder de arrebatarnos la atencion i de hacernos olvidar aun los pensamientos que dan aliento a nuestra existencia. Todo renace, decia él, todo se renueva cuando la naturaleza sacude el sueño de la noche. ¿Qué es el hombre en ese cuadro portentoso que se reproduce sin cesar siempre bello, siempre fresco i nuevo? No es mas que esa flor, no es mas que ese árbol, que esa avecilla: ¡ínfima parte de un todo infinito, detalle insignificante, elemento perecedero i frájil, que no se renueva i que solo aparece por algunos instantes a embellecer un punto del inmenso cuadro de la naturaleza, que no perece jamas, i que se muestra cada vez mas jóven, lozana i brillante!.....