Y montes cien que, por el sol heridos,

Descomponen su luz con mil reflejos

Que lanza el agua y el metal que encierra

Pródiga madre su fecunda tierra.

Allí anidan al par todas las aves

Y se abren á la par todas las flores:

Con la rápida alondra águilas graves,

Con la murta el clavel de cien colores;

Se respiran allí cuantos las naves

De oriente traen balsámicos olores,