Rica alfombra de flores y verdura

Que tendió ante sus plantas la divina

Mano de Aláh: tesoro de frescura,

Manantial de salud y peregrina

Mansión de toda dicha, cuyas suaves

Auras encantan con su voz las aves.

Ven desde allí los ojos embebidos

Cien alegres y blancos lugarejos,

Que de palomas asemejan nidos

Entre las verdes huertas á lo lejos;