La otra ribera del sonante río

Era una verde y desigual colina,

Cuya enramada falda daba umbrío

Y ancho tapiz al agua cristalina,

Y cuyo lomo, seco en el estío,

Fundamento á una torre casi en ruina,

Que sirviendo á dos términos de raya

Era alminar á un tiempo y atalaya.

Domínase en la cumbre de esta altura

La extensión de la vega granadina,