Iba yo, pues, al olëaje lento
Del golfo de la vida en la barquilla
De mi alma vogando, el pensamiento
Tornado á mi niñez, de toda orilla
Lejos, el corazón triste y vacío
De lo pasado, viendo que la quilla
Del alma no dejaba entre el bravío
Olëaje señal, y nuevo rumbo
Dar meditando al barquichuelo mío:
Y he aquí que de las ondas al balumbo