Que en la balanza igual de tu justicia

No sea yo jamás peso, ni traba.

El noble amor, que abrigo

En mi pecho por ti, no es de cristiano

Cobarde corazón; yo, pues, contigo

Triunfaré ó moriré como sultana

Que tu lecho y tu amor no partió en vano,

Amir: porque mi sangre es castellana,

Pero mi corazón es africano.»

Calló Zoraya y se tornó en el lecho