Á reclinar tranquila:

Y el Rey quedó como de mármol hecho

Contemplándola, inmóvil y derecho,

Dilatada de asombro la pupila.

Jamás la vió ni la creyó dotada

De corazón tan varonil y entero,

Ni sospechó que su alma apasionada

Atesorara amor tan verdadero.

Indolente, pasiva, abandonada,

Henchida la juzgó de amor sincero