Pero ¡así estaba escrito, y aun lo llora
La gente del desierto que en sus venas
La sangre guarda de la raza Mora!
Por eso fascinado, enloquecido
Por su pasión, Muley veía sólo
De la Mora el amor apetecido
Tanto por él, pero jamás el dolo,
Mas nunca la ambición de soberana:
Y por eso rendido
Á tal fascinación, con ambas manos