Tomó los pies enanos
De la Mora gentil, y enardecido
Por su insana pasión, puso sobre ellos
Muchas veces sus labios soberanos.
«Sí (exclamó): tú lo has dicho, que conmigo
Vencerás ó caerás como sultana:
Y has dicho la verdad; tú soberana
Conmigo reinarás: yo te lo digo.»
Volvió la renegada la cabeza
Hacia el Rey otra vez con la sonrisa