Como á la voz secreta de un conjuro

Asomó un rostro pálido un momento:

Un rostro de mujer en que lucían

Dos ojos como rayos en lo obscuro.

Clavaron estos ojos en la Mora,

Vuelta hacia el huerto aún, una mirada

Rencorosa, tenaz, devoradora:

Y las palabras lúgubres dejando

Una á una á salir con voz ahogada,

Cual sin querer la idea formulando