Contestó Abú Abdil. ¡Tal vez maldijo
Nuestra fortuna Aláh!» Con ojo fijo
La espesa sombra penetrar queriendo,
Aija le interrumpió:—«Calla: estoy viendo
Moverse algo en el bosque..... ¿Oistes, hijo?
—¿Un ruiseñor?—Sin duda: mas no canta
Tan recio el ruiseñor..... escucha atento.
¿Le oiste?—Sí.—Pues bien, hijo, ese aliento
De un pájaro no cabe en la garganta.
—Oid, Señora, oid; más cerca el pío