Desde el bosque, y, tocando en la labrada
Piedra del arco, rechazó, en el lecho
De Abú Abdil cayendo despuntada.
«¡Traidores!» exclamó Aija, á nuestra vida
También atentan!» Mas alegremente
La interrumpió Abdilá, teniendo asida
La flecha: «Madre (dijo) trae cosida
Una carta.—Lee pues.» Rumor de gente
Se oyó en el corredor en este instante,
Y una esclava, asomándose á la puerta,