Del Granadino Príncipe y su madre,

Por orden de Muley, prisión severa.

Saludó Abú-l'Kazín con afectada

Ceremonia, mostrando que lo hacía

Sin respeto y en pura cortesía:

Aija, en sus almohadones recostada,

Ni volvió la cabeza desdeñosa,

Ni le otorgó siquiera una mirada;

Abú Abdilá, imitando á su orgullosa

Madre, no contestó tampoco nada.