Salió el wazir, brillando en su pupila

El fuego del rencor: y la Sultana,

Luego que oyó el rumor de los cerrojos

De la postrera cámara lejana,

La carta á desplegar volvió tranquila,

Devorando lo escrito con los ojos.

Mirábala Abdilá con impaciencia,

Procurando leer en su semblante

Lo que ella en el escrito. En apariencia,

Si el wazir la acechara en este instante.