Precursores lanzó. Corrió agitada

La Sultana al balcón, y más vecino

Volvió á silbar el ruiseñor: callada

É inmóvil escuchó: su oído fino

Y ojo avaro alcanzaron, en la hondura,

De un hombre el movimiento y la figura.

Un momento después, en la maleza

Que al mismo pie del torreón crecía,

El ruiseñor silbó: la fortaleza

Y la continuidad con que lo hacía