De lágrimas los ojos, no encontraron

Palabras, mas sus lágrimas hablaron.

Deshízose la madre la primera

Del cariñoso lazo, y saltó el hijo

Por la baranda del balcón afuera,

Teniendo el lienzo las mujeres fijo.

«Madre, dijo él, ¡adiós por vez postrera!

—¡Hijo de mi alma, adiós! ella le dijo,

Y, bajando la voz:—honra tu nombre,

No vuelvas sino Rey: lucha y sé hombre.»