No me abandones hoy que necesito

Purificar y esclarecer mi idëa,

Al fuego santo del fanal bendito

Do inflamó Dios tu inextinguible tea.

Hoy que anhelo una voz de eco infinito,

Que más que de mortal robusta sea,

Para enviar á la tierra en que vi el día

En alas de un cantar el alma mía.

¡Inspiración católica, más fuerte

Que los tres elementos destructores