Sér á quien dentro de mi sér percibo,

Y el genio ardiente que en mi pecho habita

La palabra me da que os doy escrita.

Leedla, pues; y el ámbar que perfuma

Del Paraíso la mansión divina,

Y el resplandor que de la esencia suma

Derramando los mundos ilumina,

Y el rumor que levantan con su pluma

Las alas de Gabriel cuando camina,

Embalsame y alumbre y dé contento