Recorriendo triunfante las llanuras

Que abandonan ante él los Africanos

Y que tras él ocupan los Cristianos.

La fiebre de su espíritu guerrero

Á este ensueño de gloria se enardece,

Y al envidiado honor de ir el primero

En su noble ambición se desvanece:

Y soñando que blande el ancho acero,

Que tira el primer golpe le parece,

Y el rudo brazo al descargar exclama: