Humo de mirra que borró el ambiente,

Nube formada del vapor del alba

Que á los rayos del sol se desvanece.

Tal fué Granada: y al dejar sus muros,

Filósofa ó fanática su gente

«Escrito estaba así!—dijo partiendo,

¡Alahú-akbar!—¡Dios grande, Tú lo quieres!»

Y yo, que al relatar su última historia,

En empolvados libros y papeles

Roídos por el tiempo, voy sus hechos