Á zumbar en los árboles las ráfagas.
Ya recogido el labrador su yunta
Cansado había y el pastor sus cabras,
Y el humo de las chozas y alquerías
Á su frugal banquete le llamaba.
Se hundían en sus cuevas los reptiles
Y acudían las aves á las ramas,
Llamando á la vecina primavera
Que más de lo que anhelan se retarda.
La tierra, en fin, en brazos de la noche,