Quimeras mil en nuestra mente se alzan.
Noche agradable para oir historias
Junto á la lumbre del hogar contadas,
Ó para hacer castillos en el aire
Bajo el triple doblez de espesa manta.
Mas no siempre á su antojo goza el hombre
Plácida ocupación, cómoda estancia,
Y alguno hay siempre que afanoso vela
Mientras el mundo universal descansa.
He aquí por qué del arcilloso tajo