Con que bajo el caftán crujen sus armas.
Llegó á la cima del repecho, donde
La puerta da del torreón: ahogada
Tos de cansancio le saltó del pecho,
Mas sofocó su ruido en la garganta.
Breve silencio luego, hondo, absoluto,
Indicó que dudoso vacilaba,
Y que tal vez en el momento crítico
Le abandonaba el corazón su audacia
Con larga aspiración tomar aliento