Bajo su estribo mismo á vitorearle:

Mas la mano de Dios omnipotente

Que hasta este día se dignó ampararle

Le retiró su auxilio, y en su seno

Del infortunio derramó el veneno.

Tornóse contra él cuanto en pro era:

Cambióse en vencimiento su victoria,

Su popularidad en pasajera

Fama de un día, y en baldón su gloria.

La muchedumbre, en su verdad entera