Le avisaron puntuales que era día.

Entonces el armado, la pereza

Ó el sueño desechando, en torno suyo

Revolvió lentamente la cabeza:

Dió tensión á su cuerpo entumecido,

Y con señales claras de sorpresa

Reconoció el lugar: mas de la torre

Viéndose á los umbrales, como herido

De repentina idea, ó tal vez presa

De una locura, alzóse, y una gruesa