Volvióse con pavor: mas no vió nada

En medio de la densa polvareda.

Inmóvil el Nubiano contemplaba

Desvanecerse el polvo que impelido

Por el aura corría, y esperaba

Sin duda hallar detrás de su cortina

Aquel maldito torreón hundido

Y abrasada ó desierta la colina,

Cuando á manera de marmóreo busto

Que, abandonando su sepulcro, asoma