Del panteón á la puerta, vió con susto

Bajar hacia él por la empinada loma

Una radiante y colosal figura,

Tras sí dejando el torreón vetusto

Del cual la vió salir con gran pavura.

Ya para huir despavorido acaso

Las manos á la crin y el pie al estribo

Iba á llevar, cuando atajó su paso

La voz de su señor (cuya armadura

Brillaba al Sol con resplandor tan vivo