Media hora después caía muerta

De fatiga á los pies de su jinete

La yegua del fiel Zil, ante la puerta

De la Alhambra: tras él Muley llegando,

Á contener la suya no bastando

Desenfrenada y en carrera abierta,

Con ella por el pórtico se mete.

Sujetaron á un tiempo veinte manos

Al fogoso animal: á tierra echóse

El fatigado Amir, y en medio hallóse