—«Tu hijo,» exclamó Muley.—«¡Qué imbécil eres!»

Repuso con desprecio la Sultana,

Dominando á Muley á su despecho.

«¿Cuándo has supuesto que albergado viva

»En el pecho viril de una Africana

»El villano temor de una cautiva,

»Ni el corazón servil de una Cristiana?

»Tú te olvidas que Dios Reina me ha hecho.

»¿Mi hijo á pedirme vienes? ¡Insensato!

»Libre partió: mas si seguir su huella