»Deseas, de ocultártela no trato.
»Corre á tu villa de Guadix, y en ella,
»De Dios y de tus pueblos con la ayuda,
»Alzado Rey le encontrarás sin duda.»
—«¡En Guadix!—dijo el Rey,—¡no lo he soñado!»
Y, de pavor mortal sobrecogido,
Ante la Mora en pie quedó aterrado,
Mudo é inmóvil, cual del rayo herido.
Ella le contempló por un instante
Sin comprender lo que por él pasaba: