Hoy, con escarnio de la Fe, le habita,
Transformando en harén de sus amores
El alminar de la oración bendita
Y en camarín de sueños tentadores,
Zoraya, la insolente favorita:
Destinando sus áureos miradores
De su ocioso mirar para recreo,
Para atalaya de su vil deseo.
Alcánzase desde ellos la sombría
Torre que guarda á la rival Sultana,