Y ella afanosa sin cesar espía

Desde allí la prisión de la Africana.

Por eso ocupa el mirador que impía

Con su presencia criminal profana:

Mas Dios á su rival tendió la mano

Y ya, libre Boabdil, la espía en vano.

Sobre campo y ciudad el delicioso

Mirab descuella como erguida palma;

Y es en verdad lugar maravilloso

Para elevar al Criador el alma,