¡Bendita sea la potente mano

Que llenó sus colinas de verdura,

De agua los valles, de arboleda el llano,

De amantes ruiseñores la espesura,

De campesino aroma el aire sano,

De nieve su alta sierra, de frescura

Sus noches pardas, de placer sus días

Y todo su recinto de harmonías!

Yo te conozco ¡oh Dios! en los rumores

Que á este árabe balcón me trae el viento