Orgullo de soberano

Ni aun el latido más leve

En holocausto ofreció.

Abrazó, con sus caricias

Despertándole, á su hijo:

Mas únicamente dijo,

Con inquietud juvenil,

Volviéndose á la Africana:

—«¿Pero supongo, Sultana,

»Qué me ha traído esa gente