II

Era en verdad así: que en tal momento,

De la fortuna y la existencia mora

En la esfera inmortal del firmamento

Íbase á señalar la última hora:

Y el arcángel que rige el movimiento

De la aguja fatal, niveladora

De los tiempos, el fin del reino moro

Iba á marcar en su cuadrante de oro.

No en vano entre los cielos y Granada