Un velo de nublados se extendía:

Con la luz á sus ámbitos negada

Otra región feliz resplandecía.

Su cresta secular Sierra Nevada

Con una aureola de fulgor ceñía,

Y el misterio que Dios obra en la Sierra

Permitido sondar no es á la tierra.

En el seno glacial de aquellas cumbres

Cuya paz no turbó la voz mundana,

Lloraba celestiales pesadumbres