Ondear Muley, con la encendida saña
De quien su honor manchado en nada estima
El asalto emprendió de la montaña;
Mas era el jefe que velaba encima
El más ilustre capitán de España,
Y á la amenaza de Muley rabiosa
Contestó con sonrisa desdeñosa.
Vió el árabe Monarca esta sonrisa,
Y al punto comprendió con pesadumbre
Que su impotencia el de León le avisa