Para asaltar la inaccesible cumbre.

De venganza la sed dióle más prisa

Que discurso, y fió en la muchedumbre,

Y vió que sin inmensa artillería

Jamás á los cristianos rendiría.

Tarde lo vió; mas viendo con despecho

Que arriesgaba el honor y el tiempo urgía,

Él mismo por el áspero repecho

Sus gentes al asalto conducía:

Y en impaciencia y en furor deshecho,