Ante Alhama plantó su campamento.

Los peñascos minó, los manantiales

Cegó que daban agua á los sitiados,

Y de la villa en derrededor sus reales

Circunvalando, les dejó bloqueados.

Pronto de su constancia las fatales

Consecuencias sintieron los cercados,

Viendo que, sin socorro pronto y fuerte,

Su esperanza mejor era la muerte.

El valeroso capitán cristiano,