El campo á sorprender del Agareno;
De agua otras cien por conservar un hilo
Que de un peñasco les quedó en el seno,
Peleó con el fango á la rodilla
Mientras bebían de él los de la villa.
En vano gran refuerzo poderoso
De hondas, ribadoquines y lombardas
Llegó por fin al Árabe orgulloso;
Él con sus arcabuces y espingardas
Continuo fuego sustentó animoso;