Y aunque ya asaz por el cansancio tardas

Las manos, de tronar sobre las rocas

Jamás cesaron sus ardientes bocas.

Asombrado Muley de tanto arrojo,

Pactos amigos al Marqués propuso;

Mas Ponce de León, con grande enojo,

Á sus mensajes sin dudar repuso:

—«Cuando en Alhama mi estandarte rojo

»Roja de sangre infiel mi mano puso,

»No fué para quitarle á tu venida,