—«Está en los Alixares encerrado.»
—«¿Y mi Zoraya?»—«De las turbas ciegas
Por milagro no más se ha libertado:
Los pocos fieles que te quedan vivos,
Te buscan por la sierra fugitivos.»
—«¿Todo pues lo perdí?—La honra te queda.
—Te engañas, infeliz; sin ella vengo.
—La puedes recobrar mientras que leda
Se conserve tu fe.—Ya no la tengo
Tampoco: es fuerza que al destino ceda;