Y echando por delante al Granadino,

Pensando en sorprender su ciudadela

Hacia Granada continuó el camino.

Mas ¡ay! en vano el hombre se rebela

Contra la ley de su fatal destino,

En vano avasallar quiere á la suerte:

La voluntad de Dios siempre es más fuerte.

Era la hora en que entregado al sueño

Abú-Abdil, en la Alhambra aposentado,

Soñaba con el bien de que era dueño,