Por Dios impuesta en su mortal destierro;

Mas ya á su fin la expiación tocaba

Y su tarea al concluir estaba.

Treinta afanosas décadas había

En preparar el ángel empleado

Su difícil labor, y ya veía

Su éxito misterioso asegurado:

Y, para darla fin, en este día

Iba por Jehováh purificado

Á recobrar su blanca sobreveste,