Le aguardaba á caballo: á marchar prestos,
Sus guardias negros como estatuas ciegas
Por él se hallaban á morir dispuestos.
—«Vamos, dijo Muley.—Á tiempo llegas,
Repuso Abú-l'Kasín: Aixa mis puestos
Descubrió ya, y á su merced estamos.
—¡Maldita sea! dijo el Rey: huyamos.»
Y entrando por las lóbregas laderas
De la sierra fragosa y escarpada,
Aprovecharon cautos las postreras